Montañas do Courel

LAS MONTAÑAS DO COUREL, UNA GEOLOGÍA MUY HUMANA

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Castelo de Os Novais
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Valle Visuña
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Mirador As Fontes
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Tunel Romano Montefurado
 
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Xeopícaros en Campodola
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Castro da Torre
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Valle del Soldón Alto
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Meandro de A Cubela
 

Las Montañas do Courel constituyen un singular y tranquilo entorno natural del noroeste de España, resultado de una larga historia geológica y humana, del contraste entre vegetaciones, faunas y climas mediterráneos y atlánticos. Conocer las rocas del rico Patrimonio Geológico de las Montañas do Courel es viajar a los antiguos océanos paleozoicos donde comenzó a desarrollarse la vida, cuyos restos fósiles incluyen arqueociatos, trilobites, cefalópodos y crinoideos. Hace unos 320 millones de años, estas rocas formaron parte del núcleo de la antigua gran cordillera Varisca, de miles de kilómetros de extensión y pocos miles de metros de altitud. Los esfuerzos en el núcleo de esta cordillera fueron tales que se desarrollaron espectaculares pliegues, como el pliegue tumbado de la Serra do Courel, de 45 km de longitud, declarado Monumento Natural y lugar de interés geológico a escala nacional e internacional.

El Geoparque se extiende sobre 578 Km2 de territorio, desde el mediterráneo valle del río Sil en el sur, hasta las húmedas y nevadas cumbres de hasta 1641 m de altitud en el norte. Las principales poblaciones se asientan en el valle del río Sil, de 400 m de profundidad, famoso por el vino de la Ribeira Sacra y el aceite de Quiroga. Cada año, los peregrinos recorren el valle del río Sil a través del legendario Camino de Invierno a Santiago de Compostela. En el suroeste del Geoparque, comienza el profundo cañón del río Sil, visitable a través de la Ruta Geológica da Cubela.

El paisaje del norte del Geoparque está incluido en la Red Natura 2000 y dominado por desniveles de más de 1 km, barrancos de hasta 200 m de profundidad, y una veintena de cascadas de 30 m de altura. Por ello, las Montañas do Courel son un paraíso tanto para el montañismo como el barranquismo, con 15 ríos equipados para su descenso. En las partes más altas, aún es posible reconocer los antiguos circos y valles labrados por glaciares de hasta 6 km de longitud, y que dejaron verdaderas joyas naturales, como la laguna de A Lucenza, que registró los cambios de vegetación de los últimos 10.000 años. Las Montañas do Courel también destaca por su paisaje subterráneo, formado por más de 25 cuevas con un total de 7 km de longitud, visitables por grupos espeleológicos y turistas, y que incluyen estalagmitas, estalactitas y otros espeleotemas que registraron los cambios climáticos del último medio millón de años.

Las Montañas do Courel incluyen el 40% de la flora terrestre de Galicia. El gran colorido del paisaje varía a lo largo de todo el año, desde el permanente verde de pinos y acebos, hasta los otoñales amarillos y rojos de los castaños y robles. Entre esta vegetación, destaca el bosque autóctono de la Devesa da Rogueira, declarado Sitio de Interés Turístico, así como las orquídeas, hayas y otras plantas ligadas a terrenos calizos. Las Montañas del Courel son el hábitat de importantes especies de animales endémicos, amenazados y protegidos, como mariposas, jabalíes, corzos o el oso pardo, quien compartió en el pasado las cuevas con su primo extinguido, el oso de las cavernas. La armoniosa convivencia entre el oso pardo y el ser humano fue posible gracias a las 220 “alvarizas” (colmenares), construcciones circulares de piedra que protegían en su interior las  colmenas de la rica miel de O Courel.

En este paisaje de rocas paleozoicas, desniveles y abundante vegetación y fauna se asentó el ser humano desde el Neolítico, como evidencias la presencia de petroglifos y 33 túmulos funerarios. En las Montañas do Courel se desarrolló una próspera ganadería y agricultura que aún hoy en día prosigue, y en la que destaca la producción de castañas, lino o Ternera Gallega. Los romanos entraron en estas montañas en el siglo I y II después de Cristo, dominando los ya existentes castros de la Edad del Hierro y edificando otros para el control del territorio y explotación del oro. Por ello, se conservan más de 65 castros fortificados en piedra en lugares naturales estratégicos, así como 94 minas romanas de oro documentadas en antiguos sedimentos fluviales o en la propia roca paleozoica. Ejemplo de ellos son la mina de A Toca y de la Ruta Arqueológica de O Covallón. Además, los romanos llegaron a construir canales de agua de más de 5 km de longitud, a veces a través de la roca, y desviar el río Sil a mediante el Túnel de Montefurado, de 120 m de longitud, para explotar su yacimiento aurífero declarado de interés geológico a nivel nacional

El declive de los castros y los romanos dio paso al actual sistema de aldeas con su singular arquitectura tradicional aún se conserva en el Geoparque, destacando las reconstruidas aldeas de Seceda y Froxán, declaradas bienes de interés cultural. Al igual que los castros, las aldeas se construyeron utilizando las rocas locales que podemos conocer a través de la Ruta de las Aldeas Paleozoicas. Entre estas rocas, destacan las pizarras para techar, cuya exportación a Europa es uno de los motores económicos del territorio. Junto a las aldeas, se edificaron castillos medievales con calizas paleozoicas y la rojiza Pedra Cabaleira, del Cenozoico, empleada también junto a otras rocas en la construcción de iglesias y ermitas durante los siglos XVI-XVIII. Las ricas abadías de Torbeo y San Clodio del siglo XII prefirieron utilizar granito importado desde tierras vecinas.

Por último, destaca el patrimonio minero e industrial del Geoparque, donde además del oro romano, se explotó hierro para abastecer 15 ferrerías documentadas. En estos talleres artesanales, el hierro tratado mediante la quema del abundante carbón vegetal local se moldeó mediante potentes mecanismos hidráulicos de golpeo durante los siglos XVI-XIX. También destaca la minería de plomo y otros metales, como el yacimiento de antimonio de Vilarbacú, y junto al cual aún se conserva parte de los hornos de calcinación.

Conocer el Geoparque Montañas do Courel es visitar los tres municipios que lo conforman Folgoso do Courel, Quiroga y Ribas de Sil, y que incluyen tres museos y centros de interpretación (y otro en construcción) y más de 50 sitios interpretados que acercan el patrimonio geológico tanto al gran público como a los escolares. Para una estancia maravillosa, se recomiendan 45 bares-restaurantes de la bien conocida cocina gallega, 25 hoteles y hostales, un área para acampar y apartamentos rurales situados en el corazón de las aldeas tradicionales.

 

Recursos del Geoparque en Google maps